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Más allá de la Ley Fintech: Los giros estratégicos provocados por la CNBV

Oct 3, 2022

Por Antony Pinedo

Docenas de fintechs mexicanas siguen esperando ansiosamente la licencia fintech, pero casos como Flink, Cacao y Oyster muestran que hay oportunidades tras una respuesta no-favorable de la CNBV

 

¿Hay vida más allá de las licencias de operación? Un puñado de compañías mexicanas de tecnología ha tenido que encontrar rutas alternas y darles un giro a sus negocios, tras toparse con el rechazo o la tardía a las solicitudes para operar bajo el marco de la Ley Fintech.  

A diferencia de otros países de Latinoamérica donde las fintechs pueden abrir tienda sin autorización de los órganos de control, tanto los emprendedores como los inversores que consideran México como un destino para sus capitales, deben sumar la licencia -y su probabilidad de aprobación-, como un factor para el buen desempeño de un potencial negocio. 

Flink forma parte de ese grupo que no obtuvo la autorización de los reguladores mexicanos para operar. Y en su opinión, la ley debe adaptarse mejor a la realidad mexicana, con el fin de impulsar la creación de emprendimientos. 

“La Ley Fintech es reciente en México, apenas cumplió 4 años de haberse promulgado y, como cualquier nueva legislación, necesita irse adecuando a las demandas del mercado”, dice a iupana Sergio Jiménez, CEO y cofundador de Flink, que ahora funciona como una wealthtech y en mayo que de este año empezó la adquisición de Vifaru Casa de Bolsa, una institución supervisada por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV). 

“Una de las mejoras que se podrían aplicar, es que las empresas tengan mayor comunicación con el regulador. Esto permitirá conocer los requisitos y necesidades de ambas partes, por lo que podría agilizar la aprobación de solicitudes regulatorias”, añade. 

En efecto, el peso de las licencias está llevando a varios actores a repensar su accionar, no solo para las fintechs que no logran la autorización, sino también para los órganos del Estado. Una fuente gerencial en la CNBV dijo a iupana que están conscientes de los retrasos, pero alegan que el volumen de los trámites que les llegan a diario es grande. “Estamos revisando al interior la manera de eficientar las normas para los trámites y revisiones por parte de las áreas que participan en las autorizaciones”, dijo. 

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Tiempos demorados  

Hasta ahora, 40 fintechs han obtenido la buena pro de los reguladores, algunas tras casi tres años de trámite como le sucedió a Mercado Pago. El consenso en la industria es que los tiempos de espera son amplios, motivo que inclinó al ex banco digital Oyster a desistir en su solicitud y cambiar de modelo de negocio hacia las soluciones de pago para pymes.  

También ha llevado a otros a adelantar compras de instituciones financieras, con el fin de obtener una licencia. Mientras que otros emprendedores han desistido del todo. 

Sin embargo, para el abogado especialista en fintech, Carlos Valderrama, director del estudio Legal Paradox, quien habló en mayo con Iupana, en este tema hay distintos bemoles. La firma dice que ha notado la apertura del regulador para autorizar nuevas compañías, tras haber asesorado al 30% de las fintechs del país. 

“El sentimiento general es que es imposible obtener la autorización y que es muy tardado. Con base en la experiencia, diría que la verdad es que no”, dijo el abogado. 

La ley mexicana fue promulgada a inicios del 2018 y admite que las fintechs puedan operar como instituciones de fondos de pagos electrónicos (IFPE) (donde entran las billeteras y prestamistas digitales) o instituciones de financiamiento colectivo (IFC). 

A octubre de 2021, 24 sociedades habían abandonado el trámite y 22 empresas fueron rechazadas por el regulador, de poco más de 100 solicitudes que recibió antes de pandemia, según una petición de transparencia realizada a la CNBV por el diario El Economista. Conforman la lista de los no aprobados Propeler, Cumplo, PayRetailers y UnDosTres, este último daba servicios al unicornio argentino Ualá en tierras mexicanas.  

Otra fuente al interior de la CNBV confirmó que no existe una lista oficial de las sociedades rechazadas y que se les está notificando a cada una directamente.  

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Experiencia Flink y Cacao 

Flink surgió en el 2018 como una plataforma digital que habilitaba una tarjeta de débito. Ese mismo año inició la solicitud para ser autorizada como IFPE. En 2020 amplió su propuesta digital al trading y, en paralelo, su petición fue declinada por la CNBV.  

“Cuando nos fue rechazada la autorización, supimos que teníamos que trabajar de la mano con el regulador para encontrar una solución en la que continuáramos ofreciendo productos de inversión innovadores”, cuenta Jiménez. “El primer paso fue obtener la autorización para operar bajo la licencia de Asesor en Inversiones y posteriormente iniciar el proceso para la adquisición”, apunta.  

La compra de la casa de bolsa está aún en espera de la autorización de la CNBV. La empresa tiene planes de iniciar operaciones en Colombia este año. 

Por su parte, Cacao Paycard fue adquirida en diciembre de 2021 por el unicornio Dock, una empresa brasileña de infraestructura de tecnología financiera.  

Esta operación sucedió meses después de la negativa para actuar como IFPE. Cacao proveía soluciones digitales financieras a otras sociedades, bajo el modelo de Fintech as a Service (FaaS), un modelo que no cuenta con el buen visto del regulador. Entre sus clientes se encontraban las empresas Clip, Lana y BNEXT.  

A la fecha, las dos primeras empresas finalizaron sus trámites y fueron aprobadas como IFPEs, mientras que la última, de origen español, comunicó el fin de su aventura en México. 

Con la adquisición, Cacao hizo un reacomodo en el modelo de negocio y se enfocó en la vertical de procesamiento de pagos con tarjetas. Además, Dock nombró a los dos fundadores de Cacao, Gerardo Bonilla y Jorge Álvarez, como jefe de ingresos y jefe de expansión para LatAm, respectivamente.  

Bonilla declinó participar en este reportaje.  

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El viraje de Oyster 

Oyster también sufrió la negativa de la CNBV a Cacao y decidió migrar su negocio hacia la solución de pagos remotos para empresas.  

Solicitar la licencia IFPE podría tomar más de un año -dijo en mayo Amanda Jacobson-, jefa de staff de la fintech. La directiva desestimó que la decisión obedeciera a la negativa, y dijo que vieron en los pagos un producto de valor para las pymes.  

Desde el 2019, Oyster ofrecía una billetera digital enfocada en negocios, fórmula que logró captar a más de 60.000 clientes, pero el back de las cuentas de débito y tarjetas era hecho por Cacao. 

En mayo comunicó que siguiendo su línea de apoyar a las pymes mexicanas iban a enfocar el 100% de su negocio en soluciones de pagos a distancia.  

“Lamentamos que no exista un modelo regulatorio de FaaS en México”, dijo por entonces Jacobson. 

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