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El futuro de las finanzas en América Latina y el Caribe

julio 24, 2021

Open banking: Por qué las API oficiales deberían ser solo el punto de partida

Abr 27, 2021

Opinión: Las API oficiales deberían plantearse como la base, y todo lo que se construya sobre ellas debería dejarse en manos de terceros para la innovación, escribe Nick Grassi.

 

Open banking está arrasando en América Latina ya que un país tras otro está estudiando diferentes modelos para adaptarse a su legislación local.  Esto ya ha sido ampliamente documentado en este sitio web, ya que cada uno de los principales países de América Latina contempla un estilo diferente de implementación.  Pero algo de lo que no se habla muy a menudo es del rol de los agregadores de terceros, con los que muchos de nosotros ya estamos familiarizados, como por ejemplo Plaid.

Los agregadores de terceros son los creadores del open banking. Esto se remonta a 1999 con la fundación de Yodlee, que se conectó a los primeros portales de online banking.  En 2007, la agregación bancaria dio un paso más con el lanzamiento de Mint.com en Estados Unidos, que ofrecía un centro completo para organizar las finanzas personales.  Alcanzó más de 1,5 millones de usuarios al año de su lanzamiento y acabó siendo vendida a Intuit, uno de los gigantes mundiales de datos financieros.

Más tarde, Plaid recogió el relevo de la agregación de cuentas bancarias proporcionando una versión de alta calidad y más actualizada de Yodlee, y nunca ha mirado atrás desde entonces ya que ha crecido hasta alcanzar un valor de casi 15.000 millones de dólares en la actualidad.

Todo esto ha ocurrido sin que exista una regulación de open banking en los Estados Unidos.  Es decir, que los proveedores de terceros que puedan ofrecer una integración fluida y servicios complementarios van a desempeñar un papel enorme en el desarrollo del open banking, pase lo que pase.

La pieza que falta en la regulación de open banking en América Latina

Aunque muchas regulaciones de la banca abierta contemplan las API oficiales y son dignas de elogio por su esfuerzo para que los bancos abran sus datos para el beneficio de sus clientes, las empresas privadas ya llevan mucho tiempo haciendo este trabajo por ellos a través de sus propias conexiones propietarias, o lo que se conoce comunmente como «screen scraping» (rascado de pantalla).

En los últimos tiempos, con el despliegue por parte de los bancos de APIs internas para asuntos como la banca móvil, el proceso se ha actualizado en su mayor parte al «API scraping«, que proporciona una experiencia más rápida y uniforme.  El marco legal en el que hoy en día operan muchos proveedores de terceros son generalmente las leyes de datos y privacidad dictadas por cada país.  En este sentido, proporcionar las credenciales de tu online banking es lo mismo que compartir tus estados financieros con un asesor financiero o en una solicitud de préstamo.

Sin embargo, hasta la fecha, ninguna de las regulaciones de banca abierta que se están redactando en América Latina parecen abordar mucho a estos terceros. Esto no es malo, pero lo que sí debería contemplarse -sin duda- es el permiso implícito y el espacio para que los terceros operen bajo un esquema que les funcione, ya sea el API scraping o una API regulada.

La razón por la que se utiliza a menudo este modelo híbrido es porque las API reguladas tienden a poner en juego la cantidad mínima de información exigida por la ley y pueden ser incoherentes a nivel de servicio si no son estrictamente aplicadas por el organismo regulador.  Este ha sido el caso, incluso en mercados avanzados y altamente regulados como Europa, donde el scraping de APIs sigue siendo utilizado regularmente por muchos a pesar de que las APIs reguladas están ampliamente disponibles.

«Cuando analizamos los modelos exitosos e interesantes en términos de open finance y las instituciones financieras que están adoptando esos modelos, nos dimos cuenta de que están por encima de los estándares mínimos», explicó Luis Olmedo de Cáceres, director de Valor Estratégico de Everis, en un seminario web organizado por Finerio Connect en febrero.

«Van con la idea de generar un ecosistema y entienden cómo quieren jugar en ese ecosistema… No es tan importante el «cómo» sino el «qué», es decir, que los bancos deben compartir su información y ponerla a disposición de una manera u otra.»

 

El motor que hace funcionar el open banking

Los proveedores de terceros aportan un gran valor porque están motivados para integrar otras fuentes de datos que pueden no estar cubiertas por las API reguladas, como seguros, fondos de pensiones, datos de telecomunicaciones, datos de nóminas, entre otros.  No sólo eso, sino que también facilitan servicios adicionales como la calificación crediticia, la verificación de los ingresos, la verificación de la identidad, los servicios financieros personales, los pagos, etc. Todos estos son ejemplos reales de servicios complementarios que están siendo lanzados por terceros en diferentes regiones del mundo.

Los proveedores de terceros son el motor que hace funcionar el open banking.  Son los únicos actores que están realmente comprometidos con el éxito de este modelo.  Hemos visto que incluso cuando los gobiernos dan prioridad a temas como la inclusión financiera o los pagos QR, a menudo no logran tener el efecto deseado porque no hay incentivos en el mercado privado para defender la causa.

«Los gobiernos deben aspirar, no a regular absolutamente todo, sino a dar un mínimo de opciones para que las empresas sean creativas y busquen los mejores modelos de negocio», dijo en el mismo seminario web Nuria Aliño, la especialista principal en finanzas digitales de la Corporación Financiera Internacional (parte del Banco Mundial).

En muchas ocasiones, open banking a través de APIs reguladas resulta ser difícil para los bancos, dice Jonathan Garzón, jefe del Laboratorio de Innovación de CECOBAN: «Hay que entender que el sector financiero ha sido regulado y supervisado durante mucho tiempo con la idea de tener muros impenetrables por los que nunca debía salir o entrar información”.

«Creo que una de las cosas que debemos aprender de otras regiones es que la regulación y la estandarización no son suficientes. Aunque podamos tomar las normas del Reino Unido y Europa, establecerlas no es suficiente para que el open finance se adopten de forma masiva.»

En general, las mejores regulaciones dentro de la banca abierta suelen ser las que permiten que la innovación de terceros tenga lugar libremente y sin interferencias, al tiempo que impulsan un marco legal en el que las instituciones financieras están obligadas a ayudar a sus clientes a compartir su información fácilmente. Las API oficiales deben considerarse como un mínimo, y todo lo que se construya sobre ellas debe dejarse a los terceros para la innovación, basándose en las necesidades del mercado.

Open finance y open banking tienen un sinfín de posibilidades en América Latina, ya que temas como la inclusión financiera, la sub-penetración financiera y el sector informal hacen que esté maduro para la disrupción.  No olvidemos que los Yodlees del mundo iniciaron la chispa para que todo ocurriera mientras los Plaids del mundo llevan el movimiento a su máximo potencial.

Nick Grassi es el codirector general y cofundador de Finerio Connect.

 

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