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Agfintechs ganan fuerza a medida que agronegocio necesita más crédito en Brasil

Jul 10, 2023

Por Roberta Prescott

El país es una potencia agrícola, pero aún existe un hoyo en la oferta de financiamiento para el sector. Un nuevo modelo de fintechs quiere aprovechar ese espacio y competir contra la banca

Brasil es un gigante en agronegocios, pero para que el motor agrícola no pare, hace falta financiación. Capitalizando sobre esta necesidad, un creciente número de agfintechs intenta modernizar el servicio de los préstamos para el campo. 

Estas startups actúan de varias maneras. Ya sea conectando a quienes necesitan inversiones con quienes tienen recursos, brindando servicios para modernizar la financiación o proveyendo tecnologías que permitan un mejor monitoreo de cultivos vía satélite, como una vía para generar datos automatizados para alimentar historiales.  

Actualmente, la vasta mayoría de los créditos para el sector proviene del “Plan Zafra”, un programa del gobierno federal para promover la producción rural brasileña, a través de la inversión en industrialización y comercialización de productos agrícolas y ganadería. Sin embargo, el Plano Safra, que para el ciclo 2023-2024 suma R$ 364.000 millones, un 26,8% más a lo previsto en el plan anterior, no será suficiente para suministrar todo el crédito que esta industria necesita.  

“Cerca del 30% de los recursos demandados se obtendrán vía Plano Safra ; otros 30% son productores capitalizados y alrededor del 40% son recursos proporcionados por instituciones privadas, como bancos, proveedores de insumos, etc.”, explica Mariana Silveira Bonora, directora ejecutiva de la asociación gremial ABFintechs y CEO de Bart Digital, una fintech de digitalización del financiamiento agrícola. 

La expansión del Producto Interno Bruto (PIB) en el primer trimestre de 2023 fue, en parte, impulsada por la agricultura. Durante los tres primeros meses, el PIB de Brasil totalizó R$ 2,6 billones, un incremento de 4% en relación con el mismo periodo de 2022 y de 1,9% frente al cuarto trimestre de 2022. El resultado refleja la fuerte expansión de la agricultura, ya que el PIB agrícola registró un aumento del 18,8% interanual. 

En este contexto, la creación y expansión de fintechs para servicios agrícolas está conectada al aumento de la digitalización de un sector que ingresó en la transformación más tarde que otras industrias.   

Un caso de uso que está tomando auge es la digitalización de las cuentas por cobrar. En la agroindustria, es muy común que el productor obtenga recursos de las empresas proveedoras. Es decir, compran insumos y se comprometen a pagar al final de la cosecha –o a través de algún otro acuerdo particular entre las partes. “Cuando el mercado de capitales empezó a calentarse, comenzaron las ofertas de títulos de deuda para ser transferidos al mercado de valores. Los   proveedores originan deudas, que son cuentas por cobrar, y estas son trasladas a operaciones, llevadas al mercado de capitales para captar fondos”, detalla Bonora. 

Según Bonora, la Asociación Brasileña de Fintechs suma unas 30 agfintechs asociadas, siendo 12 de para financiamiento (otorgar crédito al campo), ocho de análisis de riesgo y el resto están bastante atomizadas.     La previsión para su fintech, Bart Digital, es cerrar 2023 con un volumen de créditos digitales un 100% por encima de 2022. 

 

Altas expectativas 

El futuro parece ser prometedor. De acuerdo con Bonora, de ABFintechs, los recursos públicos son insuficientes para proveer todo lo que necesita el agronegocio, así que el mismo gobierno pavimenta el camino para que el sector reduzca su dependencia de las asignaciones. 

“Desde hace muchos años hay un proceso de llenar la brecha de crédito agrícola y quitárselo al gobierno, porque no tiene suficientes recursos y la demanda de crédito es dos veces más grande. Y hay esfuerzos para que los mercados de capital hagan esto”, añade Alex Kalef, director ejecutivo de AgroPermuta. 

Pero, para eso, hace falta conocer bien el sector: cómo son las cosechas, el flujo de cada cultivo, ya sea soya, café o maíz, entre otros. La clave de las agfintechs está en utilizar la tecnología para elaborar modelos de crédito a la medida. 

“La mayor parte de las agfintechs toman la decisión de o conceder crédito para insumos o para bienes duraderos. No es algo que tengan que hacer, pero es inevitable hacerlo, porque los modelos de negocios son diferentes”, dice Kalef. 

Fundada en 2020, AgroPermuta ofrece financiamiento a productores rurales de maíz y soya para la compra de maquinaria e implementos agrícolas y sistemas de riego, almacenamiento y energía solar fotovoltaica. Kalef explicó que la empresa cuenta con un modelo tecnológico que incluye análisis de la capacidad crediticia del potencial deudor, su productividad y potencial de ingresos. 

AgroPermuta calcula una demanda de cerca de R$ 650 millones y tiene en su cartera cercana a los   R$ 40 millones, y 50 clientes. La meta es cerrar 2023 con R$ 100 millones. “Somos una fintech y usamos otras instituciones que hacen banking as a service; no somos un banco y no tenemos una licencia. Eventualmente quizás, pero hoy somos un agente del mercado de capitales, haciendo un trabajo de titulización”, define. 

Kalef argumenta que esta es una manera de quitarle peso al sector bancario. 

De hecho, Banco do Brasil (BB) es considerada la institución financiera que más financia el agronegocio brasileño.   Según explicó el vicepresidente de agronegocios de BB, Luiz Gustavo Lage, el banco destinará unos R$ 240.000 millones (US$ 50.000 millones) para diferentes instrumentos de financiamiento para el sector. }

 

Hay que entender el agronegocio 

En línea con los desafíos apuntados por Kalef, quienes se desarrollan en esta área deben entender que el agro es muy distinto a otras industrias. Esto también significa comprender que el productor corre riesgos climáticos y puede tener retrocesos en la evolución de los cultivos.   

Gustavo Foz trabaja en el mercado de crédito desde hace 20 años y vio en el agro una oportunidad de negocio. En 2020, con un socio, lanzó la agfintech Culttivo con el propósito de mejorar el otorgamiento de crédito al productor, principalmente los pequeños que, normalmente, no tenían acceso a la banca.  Hoy, Culttivo actúa en la caficultura, un área que tiene un ciclo de largo plazo y en bastante vulnerable al clima, pero el fundador es familiar con el tema: su padre ha sido un productor rural y él trabajaba en el agronegocio en un trading desk.   

“Creo que darle crédito al agro es un desafío, pues hay que conocer todas sus particularidades”, señala Foz, CEO y cofundador de Culttivo. “Nuestro mayor diferencial es que somos una fintech desarrollada para el productor y no para la cadena de producción, como es la gran mayoría de las tesis de las demás agfintechs. Nosotros no. El productor toma el crédito con nosotros, el productor es mi cliente”, dice. 

En la misma línea, TerraMagna fue creada como una empresa puramente tecnológica ofreciendo un sistema de análisis de riesgo para el financiamiento agro. “Hay una gran falta de capital en el campo, porque tuvimos subsidios durante mucho tiempo que alejaron a los bancos. También hay una percepción –no del todo equivocada– del riesgo ligado al agro, porque, de hecho, es fácil perder dinero si no se conoce el negocio”, resalta Bernardo Fabiani, cofundador y CEO da TerraMagna. 

A fines del 2020, TerraMagna cambi ó a su estrategia para ir más allá y pasó a utilizar su propia tecnología para ofrecer financiamiento. La primera operación se dio en 2021 y fue de R$ 50 millones (unos US$10 millones). TerraMagna ofrece crédito para proveedores de insumos, no teniendo contacto directo con el productor. 

“Estamos financiando la venta de insumos a través de socios, que es quien vende los productos, porque en el agro todo se vende a plazos. Todos entregan el insumo al inicio de la temporada y reciben el pago al final”, explica Fabiani. El reto ahora es generar una cartera de R$ 5.000 millones hasta 2026. 

  

P2P para el agro 

Por su parte, la agfintech Campo Capital basa su operación en préstamos de persona a persona en Brasil, conectando inversionistas con emprendedores rurales, que sean social y ambientalmente responsables. La startup fue lanzada en junio de 2021 por Bruna Aguiar y las hermanas Isadora y Rafaela Caixeta. 

“Es una plataforma P2P que conecta a quienes tienen crédito con quienes necesitan recursos. Hacemos un análisis crediticio muy profundo, con visita técnica a la finca. Nuestro objetivo es conectar fincas que tengan algún nivel de sostenibilidad financiera y socioambiental con aquellos que quieran invertir en agricultura”, apunta Isadora Caixeta, cofundadora y CEO de Campo Capital. 

En este momento, la fintech tiene dos procesos de captación abiertos, enfocados en café y granos, como soya. Así como AgroPermuta, Campo Capital no es una institución financiera. Caixeta la define como un marketplace y explica que el dinero no pasa por     la agfintech. Tienen como socios al Banco Ribeirão Preto y el medio de pago Iugu.   

Las agfintechs, refuerza Isadora Caixeta, nacieron para llenar el gap de necesidades de crédito del agro y “porque la banca no les presenta las mejores soluciones”. La cartera de crédito de Campo Capital es de R$ 4 millones y pretende llegar a R$ 10 millones a finales de este año. 

“Lanzamos una línea de crédito a corto plazo. Los recursos vienen de individuos que invierten. Cada operación tiene un retorno, por ejemplo, una que lanzamos tiene una rentabilidad neta del 15,5% anual y los productos están exentos de Impuesto sobre Operaciones Financieras (IoF) para personas físicas”, explica.  

Campo Capital recibió una ronda presemilla a fines de 2022 de cerca de R$ 2 millones o unos US$ 500.000. 

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