1 marzo, 2021
Las wealthtech enfrentan retos de regulación y educación para crecer

Las inversiones en América Latina se vienen democratizando con el surgimiento de plataformas para invertir en instrumentos como acciones o bonos, pero los jugadores esperan el desarrollo de regulaciones para empujar al mercado, a la vez que se educa al usuario

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Por: Fabiola Seminario

 

La oportunidad de invertir en el mercado de capitales es ahora más cercana y accesible que nunca. El auge de las wealthtech – plataformas que acercan a los usuarios a instrumentos como bonos y acciones – gana cada vez más relevancia mundial; y en América Latina, esa expansión apenas inicia.

La compraventa de activos (sobre todo de la bolsa de Nueva York) a través de medios digitales muestra avances significativos de adopción en Latam: casi 3 millones de latinoamericanos se han registrado sólamente en la plataforma de eToro, y la industria proyecta que muchos millones más serán incorporados a fines de 2021 en otros competidores.

Pese a ello, los expertos concuerdan que un real despliegue de esta vertical en la región amerita cambios regulatorios que abran aún más el mercado. Asimismo, apuntan como desafío a corto plazo el educar al usuario sobre los riesgos propios de invertir, a fin de no condenar la experiencia al fracaso.

“La gente quería tener acceso a productos de inversión con costos bajos”, indica Janice Freundt, cofundadora de tyba, una plataforma colombiana de fondos de inversión colectiva y pensiones voluntarias, hablando sobre la aparición de iniciativas de las wealthtech.

“Generalmente, para poder invertir en un producto un poco más sofisticado -que dejar el dinero en la cuenta bancaria-, se tenía que cubrir costos mínimos muy altos”, agrega.

La necesidad de tener una opción digital a los procesos convencionalmente largos y complejos de las bolsas, guías personalizadas de inversión, conocimientos financieros detallados, y transparencia en costos, también están motivando a los emprendedores a lanzar nuevas herramientas y a los usuarios a probarlas, considera Freundt.

En esta misma línea, desde Regum, plataforma uruguaya de educación sobre mercados financieros, concuerdan en que los corretajes de bolsa tradicionales son “engorrosos”, pero que hoy la accesibilidad al mercado está dada, gracias a la penetración del Internet y la tecnología.

“Con las plataformas tecnológicas uno es independiente: instalas en tu teléfono, y tomas tus propias decisiones […] El mundo fintech hace llegar eso de primera mano, y mucho más sencillo”, comenta Rodolfo Grela, gerente general de la startup.

La coyuntura pandémica también ha empujado al mercado, apuntan los actores. En tyba, por ejemplo, el comportamiento del usuario pasó de tener ciertos horarios pico de inversión, a un flujo constante de actividad.

Similar escena comparte eToro. El bróker israelí líder del mercado explica que durante los confinamientos por el COVID-19 las personas han tenido más tiempo de ocio, lo que los ha llevado a invertir más a través de este tipo de apps, hasta el punto de convertir al corro financiero en un espacio “muy mediático”, al que todo el mundo quiere ingresar.

Sin embargo, esta popularidad, confiesa a iupana Tali Salomon, directora general de la empresa para Iberia y Latinoamérica, es un problema para el inversor principiante que necesita estar bien informado, y saber con qué tipo de plataforma se está involucrando.

“Hemos visto mucha gente que llega al mercado con cero conocimientos, y directamente arriesga su dinero y tiene una experiencia negativa. Nosotros no queremos ese tipo de experiencias porque la idea es que puedan llegar al mercado financiero para quedarse”, explica.

 

Educar (o advertir), como punto de partida

Y para quedarse, es necesario que el usuario tenga una experiencia, si bien no siempre de ganancias, al menos que sea informada. Involucrar las emociones en la compraventa de acciones, es una postura arriesgada, advierten los especialistas. El internet da fe de ello.

En la red abundan las experiencias negativas a bordo de plataformas de inversión. Sin embargo, de acuerdo con Grela, la experiencia del cliente no debe estar atada a sus resultados, sino a cómo navega su acceso a un mercado que antes le estaba cerrado y detecta potenciales beneficios.

Toda inversión acarrea riesgos, puntualiza el director de Regum, por lo que la mejor opción que tienen las fintechs para proteger la experiencia que ofrecen, es mantener la comunicación con sus clientes y darles consejos útiles, cuando sea posible; como emplear capital excedente en sus operaciones a fin de no generar turbulencias en su economía diaria.

“¿Por qué la montaña rusa en el parque de diversiones es la que acarrea más cola de gente? Porque es la que más riesgo tiene de que suceda algo malo, y no en el carrusel que da vueltas constantes, casi sin riesgo”, compara.

“[Pero] un cliente que entra sin información es un problema, no un cliente, porque esa persona no va a ver cumplidas sus expectativas, y se va a enojar, naturalmente. Así que hay que informar, y sobre informar sobre la parte negativa”.

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Para eToro, el desafío de comunicación es aún mayor. Con operatividad en más de 100 países, 25 de ellos en Latinoamérica (a excepción de Brasil por un tema regulatorio), dar atención a cada uno de sus casi 20 millones de usuarios en todo el mundo, un 14% de ellos ubicados en Latinoamérica, es uno de sus principales retos.

“A veces la gente no sabe algo tan básico como cerrar una operación […] Siempre hay que recordar que el mercado es de riesgo, especialmente en condiciones de incertidumbre como la que estamos pasando, hay volatilidad. Pero donde hay riesgo, hay rendimiento”.

“La pregunta que se debe hacer cada usuario que llega a eToro, o que abre una cuenta en cualquier bróker, es cuánto está dispuesto a perder”, agrega la directora.

A modo de enfrentar esta potencial traba, la empresa está “tratando de buscar todas las soluciones posibles”: a través de herramientas de contenido digital, conversatorios digitales, empleando disclaimers como ‘invierte el dinero que estás dispuesto a perder’, y sumando cuentas demo, que permiten a los usuarios conocer cómo se utiliza la plataforma sin colocar dinero real.

Por su parte, para tyba, la cercanía a los clientes a través de educación financiera, la incorporación de asesores e informes de mercado potables, son otros factores que también ayudan a generar confianza y, a la larga, adopción.

 

La necesidad de una regulación

Otro de los elementos que permitirá apaciguar los retos, es el empuje regulatorio.

Muchos aplicativos europeos y norteamericanos están sacando provecho del mercado en América Latina por tener un respaldo regulatorio en sus países de origen, una oportunidad que las autoridades locales deben abordar, con el fin de generar movimientos internos de capital, considera Grela, de Regum.

El mercado en la región no es para nada homogéneo, en cuanto a leyes que amparen las operaciones de estas plataformas. Por ejemplo, tyba no demoró tanto en concretar su time to market pues fue capaz de acogerse a la regulación bancaria que ampara a Credicorp Capital, una sociedad financiera con un laboratorio de innovación llamado Krealo, de donde nace la fintech.

Pero Freundt reconoce que hay empresas que pasan años tratando de materializarse, debido a las barreras de acceso. En estos casos, el establecimiento de sandboxes -como en México y Colombia- permite adelantar el trabajo conjunto entre innovadores y reguladores.

“Que el regulador haya sido flexible con la arenera nos ha permitido entrar al mercado con propuestas que se acogen mucho a las necesidades de los usuarios”.

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Para las plataformas, la regulación también servirá para proteger al usuario, además de respaldar sus operaciones y ayudarlos a diferenciarse de entidades que operan de forma ilegal, algo particularmente importante en Latinoamérica, donde las estafas por inversión son aún un problema por combatir.

La regulación europea, explica Salomon, da ejemplos de cómo seguirles el ritmo a los cambios en la escena. Hace unos tres años la norma allá dividió en dos grupos a los inversores que acceden a los aplicativos: profesionales y particulares, o retail.

“Y en función a eso es el acceso al riesgo que tienen, a nivel de apalancamiento. Y eso es muy importante porque estás protegiendo a inversores que no saben nada o que tienen menos conocimiento a exponerse a una operación”, señala la ejecutiva.

Mientras que las coordinaciones con los reguladores se producen, la industria sigue preparándose para lo que vaticinan serán mayores oportunidades de captación de clientes, en un contexto de creciente apetito por las inversiones.

Los pequeños inversores pasaron a controlar cerca del 20% del mercado de renta variable de Wall Street, según datos de Bloomberg Intelligence. Un incremento sustancial desde su nivel histórico de entre 10% y 14%, y en mucho, movido por las plataformas digitales de inversión.

“El objetivo es que nos regulen para poder transitar con transparencia, porque el mercado lo está pidiendo. Hoy la demanda ya está dada por estos productos”, sostiene Grela.

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