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El futuro de las finanzas en América Latina y el Caribe

julio 24, 2021

Inclusión financiera en México: los retos que limitan el acceso

Nov 16, 2020

Por Fabiola Seminario
Inclusión financiera

La informalidad económica, el ingente uso del efectivo y una adopción de pagos digitales más lenta de lo previsto, están anclando las cifras de adopción financiera

 

México es cuna de una de las industrias financieras más diversas y robustas de Latinoamérica, con cientos de participantes que van desde grandes bancos internacionales y locales, hasta una explosiva presencia fintech. También es un punto de partida para los startups en su camino de internacionalización en la región.

No obstante, los avances en captación de los últimos años han sido limitados: la mitad de la población adulta no tiene una cuenta bancaria y la penetración del crédito sobre el Producto Interno Bruto (PIB) alcanzó un 36,9% en 2019, sustancialmente menor que sus pares de la región.

Y aunque en los últimos meses el panorama de inclusión se robusteció, en parte porque nuevos jugadores digitales entraron con soluciones para hacerle frente a las consecuencias de la pandemia, todavía hay mucho por hacer.

Expertos enlistan factores de exclusión de todo tipo, pero concuerdan en que la escasa infraestructura de conectividad, la informalidad económica y el alto costo de los servicios están contrarrestando los esfuerzos adelantados por la normativa local y las iniciativas tecnológicas y bancarias.

Para Luis Silva de la Torre, director general en Fintech México, la inserción financiera representa una “lucha inmensa”, a pesar de ser un país con una gran población, que podría equivaler a oportunidades de mercado.

“Tenemos acceso a la tecnología, aunque hay zonas rurales donde todavía no hay internet. Por otro lado, somos muy deficientes en temas de servicios financieros”, describió el representante de la asociación.

Inicialmente, la promulgación de la Ley Fintech y el desarrollo de la plataforma de pagos CoDi se contemplaron como impulsores para acercar la brecha, pero a poco más de un año de su lanzamiento, según datos oficiales, la herramienta suma unos 5.1 millones de cuentas bancarias enroladas, apenas el 30% de la meta que se tenía fijada para 2020.

El número de cuentas de captación subió un tímido 4,1% hasta finales de 2019, según el Panorama Anual de Inclusión Financiera 2020, elaborado por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV). Los créditos aumentaron un 3,2%.

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Apego al efectivo

Estados como Oaxaca y Chiapas, presentan los mayores niveles de desconexión y, a su vez, la menor inclusión financiera del país, según un mapa interactivo sobre inclusión financiera y conectividad en México.

“En principio, hay proyectos de infraestructura a nivel gubernamental que se tienen que hacer para lograr una inclusión digital primero y, después, pensar en inclusión financiera”, comentó Angélica Arana, directora general adjunta de Innovación en Banorte, el tercer banco más grande del país.

Adicional a la interrupción digital, el elevado nivel de informalidad de la economía promueve el uso del efectivo. Cerca de la mitad de la población ocupada tiene un empleo informal, de acuerdo con estadísticas oficiales.

Desde su implementación, CoDi tuvo un fuerte enfoque de promoción en pequeños comercios, pero los resultados de adopción no han sido completamente satisfactorios.

Aunque desde Banco de México (Banxico) sostienen que el COVID-19 representó un freno a la implementación de la plataforma, las barreras de ingreso son mucho más complejas, acuerdan los entrevistados.

«Una parte de la población sigue estando en la economía informal, siguen estando muy preocupados porque parte de su ingreso se vaya al fisco. Hay mucha resistencia a tener una cuenta porque inmediatamente lo vinculan con menos ingreso”, explicó Arana, la ejecutiva de Banorte.

Un 85% de las compras hechas en tiendas pequeñas se hacen con efectivo, conforme a datos de la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC). Según estas estimaciones un comerciante informal, que opera mayormente con efectivo y además evita pagar comisiones bancarias, puede duplicar sus ingresos con respecto a un tendero en el sistema formal.

«No ha habido condiciones para dar este salto cuántico en donde la población mexicana pueda pasar a la tendencia global del desuso del efectivo”, afirmó Cuauhtémoc Rivera, presidente de la ANPEC. «La informalidad en México es la reina y gobierna el mercado”, zanjó.

Los promotores de la inclusión sostienen que acercarse a los sistemas financieros -tradicionales y de nuevos jugadores-, aunque puede ser una inversión, también amplía la cantidad de clientes a los que se puede servir, a través de puntos de ventas y plataformas electrónicas como billeteras y códigos QR.

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Servicios costosos

En promedio, el 30 por ciento de los ingresos de los bancos en México viene del cobro de comisiones, según el organismo defensor de los usuarios del sistema financiero, Condusef. Esto se traduce en mayores costos de uso para los usuarios finales.

El crédito también es costoso en el país, con tasas de interés promedio de 36% para tarjetas y 42% para microcréditos y créditos personales. Esto ha limitado la adopción de préstamos, en comparación con otros países como como Brasil donde la proporción del crédito sobre el PIB es 63,7%.

“Mucha gente no confía en la banca tradicional porque los ven como empresas que les van a robar su dinero porque son muy caras. Si lo ves con números fríos México paga las tasas de interés más elevada en la OCDE. Somos el país donde los bancos son mucho más rentables”, explicó Silva.

El uso de tecnología puede ayudar a disminuir el costo de proporcionar servicios financieros, al simplificar los procesos operativos. En este contexto, las iniciativas fintech que incluyen tarjetas de crédito con cobro de comisiones mínimas siguen ganando terreno; aunque las tasas de interés altas continúan siendo una realidad.

En general, los actores del sector aseguran que existe la potencial para alcanzar una adopción masiva de pago virtuales y sin contacto. Pero a la fecha, hay una escasa comunicación entre los sistemas de pago QR existentes, además la incorporación en las tiendas no ha sido tan rápida como se anticipaba.

“La adopción se complica cuando se trabaja de forma aislada y no se admiten los mismos wallets en cada comercio. Si empezamos a generar unión entre todos, va a ser mucho más fácil tener adopción, porque ya no importa qué comercio es, sino que admite QR”, consideró Antonio Peláez, CEO y cofundador de Dapp Payments, sistema integrado de pagos digitales.

“Sería como Tesla. Antes de abrir una agencia, primero puso estaciones para cargar los coches en todos lados. Lo vemos igual. Cuando la mayoría de los comercios acepten QR, ahí es donde se va a establecer el pago QR, y va a generar valor”, agregó.

Pese a las propuestas, Peláez confiesa que, si bien gracias a la habilitación de wallets los números de transacciones mejoraron, en los últimos meses el uso se ha reducido. Después de llegar a un pico de 11 transacciones mensuales con QR por comercio, frente a las 15 transacciones con tarjeta, recientemente esto descendió en los comercios a entre 6 y 6.7 transacciones promedio.

Conversación con el Gobierno

Dado todo este panorama, para Rivera, un paso para mejorar las cifras de inclusión debe ser la conversación entre la Hacienda Pública y los pequeños comerciantes, en busca de reformas que motiven al sector informal de la economía a incorporarse al sistema.

Por el momento, no está en la agenda. El más reciente movimiento gubernamental en pro de la inclusión se dio en marzo de este año con la publicación de la Política Nacional de Inclusión Financiera 2020-2024, un programa con el que pretende elevar el número de mexicanos con una cuenta bancaria de 47% en 2020 a 65% en los próximos cuatro años.

El programa, que incluye a la Secretaría de Educación Pública, intenta incluir la materia financiera en la educación escolar como una manera de normalizarla y masificarla.

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No obstante, para el sector privado es poco lo que se está haciendo para hacer avances en este sentido. De hecho, para Silva, el plan no ha mostrado “ni un paso hacia adelante”.

“La irrupción fintech es una iniciativa de empresas privadas y la agenda pública es totalmente otra versión”, consideró el directivo.

“El reto enorme es precisamente el poder acercarnos al gobierno y que nos vean como un aliado, que entiendan todas las fortalezas que tiene la tecnología para poder ser una herramienta de educación hacia la gente, pero hasta ahora no hemos podido lograr mucho en ese aspecto”, admitió.

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