Del core a los componentes: la banca acelera una transformación sin “big bang”, pero con negocios más enfocados

La banca latinoamericana avanza hacia un modelo de modernización progresiva basado en componentes, dejando atrás las grandes implementaciones y migraciones “big bang” para adoptar plataformas más flexibles, abiertas y conectadas con los ecosistemas financieros, sin interrumpir la continuidad del negocio.
Durante años, los proyectos de transformación bancaria estuvieron marcados por un modelo que obligaba a esperar meses, incluso años, hasta tener todo listo antes de ejecutar el cambio. Ahora, con más el 60% de las entidades financieras todavía operando sobre sistemas heredados, el debate ya no gira únicamente en torno al reemplazo tecnológico.
Alejandro Masseorini, regional sales leader de Temenos, explicó que las entidades que adoptan plataformas innovadoras o invirtiendo en la nube, van desacoplando unidades de negocios mediante componentes a una nueva plataforma. Esto se centra en capacidades específicas del negocio, como pagos, onboarding o créditos, para modernizarlas en bloques independientes.
En la práctica, este nuevo proceder permite que las entidades puedan lanzar servicios diferenciados sin afectar el funcionamiento completo del banco y, al mismo tiempo, avanzar hacia modelos más ágiles. “Hoy esa adopción sí la están haciendo en unidades de negocio o casos de negocio relevantes que le permiten diferenciarse con impacto en el negocio”, agregó.
El cambio responde también a una transformación más profunda en la manera en que la industria financiera entiende la innovación. Según el ejecutivo, la tecnología ya no representa la principal barrera.
“La limitación ya no es la tecnología. Lo que hay que cambiar es la forma de pensar y la forma de adoptar esa tecnología. Hoy la tecnología está lista. Ya existen los componentes para tener esos casos de negocio”, dijo.
Por qué el core bancario dejó de ser solo tecnología y se convirtió en una decisión estratégica
En conversación con iupana, Alejandro Masseroni profundiza en un punto que muchas entidades suelen subestimar: la modernización del core no es únicamente un desafío tecnológico, sino un factor crítico para la competitividad y la sostenibilidad del negocio. A medida que las demandas del mercado se aceleran, un core que no evoluciona deja de ser un habilitador y comienza a limitar la capacidad del banco para responder, innovar y operar con eficiencia.
Durante la entrevista, el ejecutivo explica cómo este rezago puede traducirse rápidamente en riesgos operativos y reputacionales, y por qué las decisiones sobre el core deben alinearse con la estrategia global del banco.
Además, plantea que la modernización puede realizarse de forma progresiva y sin afectar la operación, siempre que exista una planificación adecuada y un enfoque centrado en iniciativas de negocio con impacto real.
Pero todavía hay errores sobre la marcha
Una de las principales dificultades que todavía atraviesan muchas entidades es intentar modernizarse manteniendo intacta la lógica operativa tradicional. “El primer error que siguen cometiendo los bancos en este proceso de transformación es querer innovar haciendo lo mismo”, señaló Masseroni.
Añadió que la modernización del core ya no puede abordarse únicamente como un proyecto de TI, sino que exige coordinación en tres áreas: negocio, operación y tecnología. Con esto se pueden definir prioridades, impactos y objetivos compartidos.
Esta alineación interna se vuelve todavía más relevante a medida que las entidades avanzan hacia modelos de ecosistema. La banca actual ya no opera de manera aislada: integra fintechs, marketplaces, retailers y socios estratégicos para desarrollar servicios financieros embebidos. “Hay que pensar en un concepto de ecosistema donde hay componentes que se eligen y se usan como parte del mismo”, afirmó.
Bajo este enfoque, el core bancario deja de funcionar como un sistema cerrado y pasa a operar como una plataforma abierta, capaz de integrarse con terceros mediante APIs y arquitecturas flexibles. Esto habilita nuevos modelos de negocio y acelera la creación de productos financieros contextualizados.
“El core bancario ya hoy permite un modelo abierto que puede consumir con socios de negocios algún tipo de simbiosis para crédito con un tercero, por ejemplo, con crédito automotriz con una agencia”. Sin embargo, aclaró que como muchas instituciones todavía mantienen procesos legados que limitan la experiencia integrada del ecosistema, los consumidores terminan derivados a agencias físicas.
Otro aspecto central en esta evolución es el uso estratégico de los datos, un movimiento que –bajo el concepto de soluciones embebidas- enriquece los componentes y la inteligencia de negocio. “La información que se obtiene de esa operación tiene que ser un activo que impulse y genere más insights para la estrategia de la entidad”, explicó.
Finalmente, el experto mencionó que las entidades financieras enfrentan un desafío que va mucho más allá de cambiar un sistema core: la experiencia de esta transformación ya es distinta e implica un rediseño de procesos para adoptarla y mucha asesoría para encontrar valor en la selección de la mejor solución.
“Una entidad financiera cambia de core cada más de diez años. Pensar que este cambio de core que están buscando ahora lo tienen que hacer como hace diez años, no va”, concluyó el ejecutivo.

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