La identidad digital puede ser el punto de partida para transformar la economía peruana
La identidad digital emerge como el nuevo pilar de la economía peruana, impulsada por el avance en la adopción del DNI electrónico y la autenticación biométrica. El proceso, que no deja de ser retador, empuja al desarrollo de operaciones seguras que fortalezcan la confianza en el Estado, los bancos y las fintechs en la prestación de servicios.
El país andino ya registra progresos en la autenticación biométrica y la certificación digital, pero aún enfrenta el desafío de consolidar un sistema con un estándar común que facilite el acceso para la mayoría de los peruanos.

“Nos estamos moviendo hacia el mundo digital y para poder ser parte necesitamos tener nuestra identidad digital. Esa identidad parte en cada ciudadano desde el documento electrónico. Esta es la puerta de entrada”, afirma a iupana Alberto Juárez, vicepresidente de ID digital y confianza en Sovos, una empresa de cumplimiento tributario e identidad digital.
Perú ha dado pasos importantes con el DNI electrónico con chip, que incorpora biometría y certificados de autenticidad. Aunque convive con versiones antiguas del documento, su expansión es clave para agilizar trámites, reducir costos y avanzar hacia una economía más eficiente y segura.
Desde Sovos destacan que esta tecnología no solo mejora la experiencia del ciudadano, sino que también permite una autenticación confiable que reduce el riesgo de suplantación y fraude.
Identidad digital como motor de eficiencia
Los países de la región vienen implementando documentos electrónicos con chip para mejorar la seguridad y protección de datos, aunque a velocidad dispar. Chile introdujo la primera versión en 2013, mientras que Argentina lo adoptó en 2023.
En otros países aún conviven versiones con y sin chip, lo que genera brechas de eficiencia. Sin embargo, para Sovos la tendencia claramente apunta a un futuro con la identidad digital como punta de lanza para simplificar la interacción entre ciudadanos, empresas y gobiernos.
Sovos asegura que cuando el DNI electrónico esté plenamente adoptado, el ciudadano podrá acceder a servicios con mayor velocidad, trazabilidad y menor fricción.
“Puedo acceder a servicios públicos y privados con el mismo documento de manera rápida y eficaz, sin perder tiempo, porque el proceso se hace mucho más sencillo”, sostiene Juárez.
En el ámbito público, los beneficios ya se observan en aeropuertos y sistemas migratorios en la región, donde el control de pasajeros con lectura del documento digital y validación biométrica agiliza filas, reduce carga operativa y permite reasignar personal policial a funciones prioritarias.
En banca y fintech, la verificación electrónica asegura que quien solicita un crédito es realmente el titular, fortaleciendo la prevención de fraudes y mejorando la inclusión financiera gracias a procesos de alta confianza.
“Las barreras y los niveles de seguridad tienen el mismo fin: evitar la suplantación, tener la certeza de que la persona que está del otro lado es quien dice ser y que participa voluntariamente en la transacción”, explica el ejecutivo de Sovos.
La urgencia de proteger datos sensibles
La discusión sobre la identidad digital tomó mayor relevancia en Perú tras una exposición de datos sensibles ocurrida en octubre. Aunque se trató del padrón electoral para los comicios de 2026, el episodio evidenció la necesidad de sistemas reforzados, auditorías permanentes y tecnologías modernas de resguardo.
“Es súper importante que tengamos en cuenta que no es un elemento estático. La protección de datos es una entidad viva que día a día se debe revisar, no solo internamente sino también externamente”, afirma Juárez.
El reto del país no está solo en fortalecer la ciberseguridad, sino también en aumentar la adopción del DNI con chip, que recién este año empezó a ser obligatorio en su versión más reciente. Mientras tanto, millones de ciudadanos continúan utilizando DNI sin chip, lo que obliga a bancos y empresas a mantener esquemas híbridos de verificación.
Sovos plantea una validación en tres capas para garantizar máxima certeza de identidad de los DNI tradicionales, como el análisis forense del documento físico asistido por IA, que revisa patrones de seguridad, tintas, microimpresiones y elementos visuales.
Además, la validación de datos contra bases de datos públicas o privadas, asegurando que el documento exista y que la información coincida, y una prueba de vida con biometría facial, que confirma que la persona está presente y que coincide con la fotografía del registro.
Este modelo híbrido permite avanzar hacia la digitalización sin comprometer seguridad, mientras se impulsa la migración hacia documentos con chip, certificados y autenticación biométrica.
Hacia una identidad interoperable y regional
El futuro de la identidad digital en Latam pasa por la interconexión entre países y la interoperabilidad entre los sistemas públicos y privados. Desde Sovos consideran que la región ha avanzado, pero aún está lejos de un ecosistema unificado.
Un estándar común permitiría, por ejemplo, que una persona autenticada en Perú pueda validar su identidad fácilmente en Brasil o Chile, lo que facilitará las operaciones comerciales, turísticas, las transacciones financieras y los servicios digitales transfronterizos.
“Todos los países van caminando en esa dirección, pero estamos muy fragmentados. Tenemos que seguir trabajando en ese crecimiento y empezar a buscar la interoperabilidad entre países, la interconexión de las distintas bases de datos que tenemos a nivel regional”, sentencia Juárez.



