6 diciembre, 2018
Pagos móviles en Asia: Predicciones para Latinoamérica

Thiago PaivaLa evolución de la industria de pagos móviles en Asia y Estados Unidos ofrece ejemplos sobre cómo la tecnología se pudiera desarrollar en Latinoamérica, dice Thiago Paiva

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Por: Thiago Paiva

 

La cuarta revolución industrial ha cambiado muchos aspectos de nuestras vidas. Uno de los más fascinantes es el impacto que ha tenido en los métodos de pago, y cuánto de este impacto ha variado en distintos lugares del mundo, resultando en pagos con códigos QR en China y pagos móviles como M-Pesa en Kenia.

Los sistemas de pagos se han desarrollado de maneras diferentes en todo el mundo por las dinámicas distintas de cada lugar.

Los países que tienen infraestructura desarrollada para tarjetas de crédito y débito, como Estados Unidos y la mayoría de Europa, tienen un mayor reto para cambiar la infraestructura y los hábitos de sus poblaciones hacia una economía de pagos móviles. Por otro lado, países como China y Kenia, con una gran cantidad de población que no usa los bancos, combinado con una mala infraestructura para pagos y mayor penetración de telefonía celular y teléfonos inteligentes, se inclinan hacia soluciones de pago diferentes.  

En Estados Unidos, la cuna de la revolución de pagos con pioneros como Diners, American Express y PayPal, la infraestructura de crédito y débito está tan desarrollada que no necesitas dinero físico para vivir en la mayoría de su territorio. Desde el metro hasta los taxis y kioskos callejeros de comida, en la mayoría de los lugares puedes pasar tu tarjeta y estás listo.

Incluso con Google Pay y Apple Pay impulsando los pagos móviles, el nivel de penetración de la tecnología no es tan fuerte como uno podría creer. La industria estaba valorada en 112 billones de dólares en 2016, mucho menos que la industria china. Otros métodos de pago como iZettle y Venmo están todavía confinados a los primeros en adoptarlos, aunque están ganando tracción.  

 

50 veces más

Del otro lado del espectro, tenemos a China, donde la infraestructura de débito y crédito nunca estuvo bien desarrollada y la tasa de adopción nunca se disparó. Hoy, muchas tiendas aceptan Alipay y WeChat Pay, soluciones con código QR de los titanes chinos Alibaba y Tencent, pero no aceptan tarjetas de débito ni crédito, incluso si es una tarjeta UnionPay, un procesador de tarjetas chino.

El mercado de pagos móviles en China en 2016 estaba valorado en 5.5 trillones de dólares, 50 veces más que el mercado estadounidense ese mismo año, de acuerdo a la firma consultora iResearch. Algunas personas y servicios llegan al extremo de no aceptar efectivo, y si lo hacen, se quejan al respecto. Si quieres pagar algo en China, sólo escanea el código QR y estás listo. ¿Quieres mandar dinero a un amigo? Muy fácil, con WeChat.

Curiosamente, Singapur, uno de los ecosistemas de fintech más desarrollados, todavía está detrás de China en pagos móviles… por mucho. Singapur iba a ser, supuestamente, el pináculo de las sociedades sin efectivo, por su pequeña, rica y muy educada población. Sin embargo, no lo es.

Incluso con una penetración de teléfonos inteligentes de 73%, penetración de tarjetas de crédito y débito de 83% y el gobierno impulsando el concepto de sociedad sin efectivo, la realidad es totalmente distinta.

Yo uso más efectivo viviendo en Singapur que cuando vivía en Sao Paulo. La mayoría de los restaurantes callejeros y los pequeños negocios no aceptan tarjetas ni pagos con código QR. Muchos lugares sólo aceptan el procesador de pagos local, NETS, por su tarifa baja, y muchos, especialmente los taxis, cobran una recarga por pagar con tarjeta. Además, muchos pagos con tarjeta se hacen con tecnología sin contacto RFID, una transacción más rápida pero que representa un riesgo de seguridad.

 

Implicaciones para América Latina

Entonces, ¿qué podemos aprender sobre estos ejemplos internacionales y su potencial para desarrollarse en  la industria de pagos de Latinoamérica?

Con el argumento de que cada país de la región es diferente y también de estos ejemplos ya mencionados, podemos esperar tendencias similares.

Brasil y Chile son más propensas a seguir una ruta parecidas a la de los mercados estadounidense y europeo, ya que tienen la infraestructura lista y una gran penetración de tarjetas de crédito y débito. Otros países en Latinoamérica con infraestructuras menos desarrolladas y altos niveles de población sin bancos, tienen la oportunidad de brincar por encima de la infraestructura de pagos con tarjetas tradicionales y hacer uso de tecnologías más nuevas.

Las dos mayores economías de la región van a seguir caminos muy diferentes de adopción de tecnologías para pagos.

 

México tiene la oportunidad de saltarse su limitación de infraestructura

La economía mexicana está razonablemente desarrollada, pero todavía gran parte de sus transacciones son en efectivo, con sólo 25% de penetración de tarjetas de crédito y 37% de penetración de tarjetas de débito.

Cada quincena, los mexicanos, que sospechan de los bancos, hacen filas para retirar su dinero. Muchas tiendas no aceptan tarjetas. E incluso en los lugares que sí las aceptan, es común ver el punto de venta (datáfono) dañado o sin conexión. La economía informal es fuerte en México, y pagar con efectivo es una gran manera para que los negocios no paguen impuestos.

Ahora, se espera que el cambio llegue rápidamente: 60% de los mexicanos tienen un teléfono inteligente, una de las tasas más altas en Latinoamérica, y los startups de pagos como OpenPay y PayIt van ganando tracción rápidamente.  

México está bien posicionado para ser el pionero de la industria de pagos en la región, pero no sin retos relevantes, ya que tiene uno de los mayores índices de fraudes de pagos en Latinoamérica.

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Brasil está evolucionando, haciendo más innovación incremental que disruptiva

Brasil es probablemente el país de Latinoamérica más desarrollado en lo que a pagos se refiere.

Aunque no tiene el mayor nivel de penetración de tarjetas de crédito, 30%, tiene la segunda mayor penetración de tarjetas de débito. En Sao Paulo, así como en la mayoría de las capitales de otros estados, puedes pagar con tarjeta en la mayoría de los lugares, excepto servicios pequeños y tiendas callejeras.  

Compañías como Stone y PagSeguro incrementaron ampliamente la presencia de terminales de pago en Brasil, y se convirtieron en los unicornios de NASDAQ en el proceso este año.

E igual, tal como en Estados Unidos, los pagos móviles todavía no están de moda en Brasil. La mayoría de los terminales de pago están listos para aceptar pagos sin contacto, pero dichos pagos están todavía restringidos a los primeros en adoptar el sistema.

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Por su establecida infraestructura y los hábitos de la población, Brasil no tiene la misma oportunidad de México para hacer el salto a una sociedad de pagos móviles, pero igual será un jugador clave en los pagos en Latinoamérica por los próximos años.

 

Unicornios

Y mi otra predicción para la industria de pagos en Latinoamérica, es que todavía no hemos visto el final de los unicornios de los pagos emergiendo en la región, con Brasil y México liderando el camino. Sigamos observando de cerca, para ver qué es lo que viene pronto.

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Thiago Paiva es socio de Liquia Digital Assets, un banco de inversión para la economía de activos digitales. Le apasiona la intersección entre las finanzas y la tecnología.

Tiene más de ocho años trabajando en startups e innovación, invirtiendo en más de 60 startups, con el reconocido acelerador global de Telefónica y bootcamp de startups de fintech, Wayra. Ha trabajado de cerca con 20 fintechs de ocho países diferentes por los últimos cinco años.

En este momento, vive entre Asia y Latinoamérica, explorando y conectando los mercados de fintech de esas regiones.

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